En la vida como en el deporte el pasado sólo sirve para aprender de los aciertos y errores y para situar a cada cual en su actual presente, más o menos brillante y esperanzador en función de lo realizado con anterioridad. Sin embargo no resuelve el momento actual, aunque te haya dotado de las armas necesarias para acometer el aquí y ahora. A lo largo de la temporada el Barcelona de Pep Guardiola ha ido moldeándose, tomando forma para llegar al momento cumbre del campeonato en las condiciones más óptimas posibles. El camino recorrido puede ser histórico si se culmina con la brillantez y eficacia que hasta ahora han mostrado los blaugranas, pero lo hecho hasta ahora no deja de ser pasado. Para hacer historia hay que ser brillante siempre, más aún cuando la travesía se endurece.
No ha sido benévolo el calendario con el Barcelona, ha querido que la temporada se decida en las condiciones menos favorables para el equipo catalán. 20 días en los que definir el campeonato metido de lleno en una semifinal de Champions que se presume durísima, pasando por la etapa de alta montaña de la Liga. El calendario parece hecho por un enemigo de los blaugranas, con dos visitas previas a los partidos frente al Chelsea ante los dos mejores equipos del campeonato-excluido el Barcelona- en este momento. La apuesta es arriesgada, puede ser a todo o nada, en dos semanas de infarto y que darían aún mayor valor épico a una resolución favorable para los de Pep. Valencia y R. Madrid esperan al Barça con su temporada en juego mientras que los culés deben dividir esfuerzos para optar al doblete, a la par que la resolución de la Copa del Rey espera no demasiado lejos en el sueño de la afición culé por el triplete.
LAS BASES DEL ÉXITO
Muchos hablan del poderío ofensivo del actual Barça, algo que salta a la vista por los números que muestra el equipo, pero quizá no se valora en igual medida el potencial defensivo que está exhibiendo. El equipo encaja poco, mantiene con cierta asiduidad la portería a cero y no sólo juega a un intercambio de golpes en el que saldría favorecido casi siempre. Sabe Pep que los partidos de alta sociedad-como los que aparecen en el calendario actual- se ganan por detalles, que suelen ser cerrados y que la importancia de la portería a cero con la capacidad resolutiva del equipo es capital.
Todo comienza con una presión brutal en el campo rival, el equipo aprieta al contrario muy arriba, a lo que ayuda el poderío físico y la intensidad de jugadores como Dani Alves-que juega mucho en anticipación-, Samuel Eto´o –el jugador que tira del equipo hacia la presión- o los africanos Keita y Touré-dos rocas en el apartado físico-. Iniesta o Henry también se involucran con intensidad, incluso Messi no está liberado del trabajo grupal de presión para conseguir la posesión del balón con rapidez. El excelente juego de posición, con un nivel de acierto en los pases de los mediocampistas muy alto, más la gran capacidad para salir con el esférico desde la defensa con el trío Alves-Márquez-Piqué permite minimizar las pérdidas y defender con posesión de balón cuando la situación de los partidos no es la más favorable para tomar riesgos ofensivos. Todo esto conduce a que el equipo blaugrana sume estadísticas de posesión enormes que no se traducen en un juego horizontal sin profundidad, sino en verticalidad. Y que ayudan a que el control de los partidos sea grande, incluso en muchos encuentros total.
Cuando esto no ocurre-lo hemos visto poco esta temporada- y el Barça no toma el mando del control del partido, nos ha mostrado que puede sufrir, como ocurrió en la primera parte de Gerland en los octavos de final de Champions contra el Lyon, quizá el partido de alto nivel en el cual el Barcelona peor lo pasó y en el que dio algunas muestras de debilidad.
A todo esto, el equipo exhibió contra el Sevilla la pasada semana un buen manejo de las transiciones, tanto de ataque como de defensa. La defensiva podría ser uno de los pequeños lunares dentro del colectivo, pero se mostró engrasada frente al equipo andaluz que tuvo muchas dificultades para salir al contragolpe y se encontró en muchas ocasiones en inferioridad numérica ante el gran repliegue mostrado por los de Guardiola. La ofensiva quizá no sea la más veloz de Europa, pero el escalonamiento de los jugadores es muy bueno y permite al equipo llegar a portería rival tras recuperación con efectivos y múltiples opciones de que la calidad individual resuelva en el 1×1.
Lo más reconocible en este Barcelona es el control del juego en posesión. La movilidad es muy alta, lo que genera muchas líneas de pase y situaciones de 1×1 donde la calidad en el desborde de los blaugranas es enorme. Pero lo que termina de marcar las diferencias es la versatilidad y la capacidad para llegar que tienen los interiores. El Barça actual tiene entre sus argumentos importantes la cantidad de jugadores que pisan área. Esto lleva a Xavi a aumentar sus cifras goleadoras y de asistencias con respecto a temporadas pasadas, pero Keita, aunque no esté brillando en este aspecto como el canterano, no desmerece lo más mínimo. El ex sevillista es un gran llegador, como ya demostrara en su periplo francés, pero todavía no termina de ser tan visible para sus compañeros. Ataca muy bien los espacios a la espalda de Samuel Eto´o y su llegada puede solucionar más de una situación adversa.
El último gran argumento visible de este equipo es el triángulo que forman en la banda derecha Alves-Xavi- Messi, tres jugadores que podrían ser los mejores en su puesto en todo el continente. La sociedad que han formado asusta a cualquiera por la cantidad de recursos que pueden utilizar, la visión de pase de Xavi más su capacidad para pisar área, la diagonal en conducción de Messi y su facilidad resolutiva de cara a puerta, y los desdoblamientos tanto por fuera como por dentro de Alves hacen de ese triángulo una bomba de relojería para cualquier rival. Para frenar este terceto Hiddink no contará con su lateral zurdo habitual en el partido de ida, Ashley Cole, por lo que tendrá que inventar una solución de emergencia que se antoja complicada de llevar a cabo con buen rendimiento.
ALGUNOS PUNTOS DÉBILES
A pesar de ser este Barcelona un equipo poco terrenal no todo es perfecto y como en todo existen algunas cuestiones mejorables. El primer lunar que tiene el equipo es la espalda de Daniel Alves. Es el brasileño un jugador atípico en todo, de físico menudo su resistencia es brutal lo que le confiere un poderío que su cuerpo parece esconder, marca diferencias como un trequartista partiendo en el dibujo inicial como lateral. Sin embargo sufre por su ímpetu y empuje, a pesar de que su capacidad física enmascara errores de índole táctica, para defender su espalda a la par que no cierra excesivamente bien en los centros laterales.
En Sevilla, Juande Ramos equilibraba su anarquía con la cobertura habitual del danés Poulsen, mientras que Guardiola busca tapar ese agujero a través de la basculación de su línea defensiva que, en posesión de balón, forma una línea de 3.
El otro aspecto menos positivo del Barcelona es el juego a balón parado que ha mejorado en el aspecto ofensivo, pero que muestra algunas dudas en el defensivo. Para ello Guardiola opta por una defensa zonal, donde la intensidad en algunas ocasiones no es la más adecuada. Frente al Chelsea-posiblemente el equipo más poderoso de Europa en el juego ofensivo a balón parado-se pondrá a prueba la solvencia culé en este aspecto.
El último aspecto a considerar es cómo resolverá Pep la papeleta de enfrentarse al juego directo del Chelsea con Didier Drogba, en un momento de forma excelso y que marcó las diferencias frente al Liverpool en la eliminatoria anterior de la competición. Esa parece ser la gran amenaza blue en esta apasionante confrontación.