Chelsea F.C. : La fuerza bruta

Si comparamos la cantidad de recursos que poseen Barcelona y Chelsea resulta evidente que los blues salen perdedores. Pero la cosa se equipara al analizar el rendimiento que el equipo londinense es capaz de sacar a los conceptos que sabe manejar. Mientras que el Barcelona prefiere el orden que confiere la posesión del esférico, con un alto ritmo en la circulación del balón, el Chelsea se mueve como pez en el agua dentro de la anarquía, de los partidos abiertos, de ida y vuelta, donde la intensidad y la fortaleza física de sus jugadores les permite un despliegue físico que pocos rivales son capaces de aguantar. Si el Barcelona aboga por la plasticidad y el control, el Chelsea prefiere la fuerza bruta y el desorden. Ahí estará la clave, ¿qué tipo de partidos veremos? Aquel equipo que sepa llevar a su terreno el estilo del choque tendrá mucho ganado.

En un aspecto importante el Chelsea parte con ventaja en el enfrentamiento, el calendario. Están casi descartados para la Premier, la final de F.A. Cup espera a finales de Mayo, por lo que no supone ningún tipo de presión. Ahora mismo la mirada del equipo inglés sólo tiene un objetivo, ganar la Champions, una competición que se les resiste después de haber hecho méritos para haber alzado la Copa de campeón de Europa. El destino no ha querido repartir esa pizca de fortuna que a veces es necesaria para alcanzar los máximos objetivos en los momentos adecuados al Chelsea de Abramovich.

Son fuertes, tienen autoestima, ganas de revancha con la competición y con el Barcelona y en su banquillo se encuentra un hombre al que muchos catalogan de afortunado en los momentos cruciales, como Guus Hiddink. En caso de derrota, venderán cara esta. No regalarán nada y sacaran a la luz su gran capacidad agonística, además de unos recursos que está por ver si casan bien con el Barcelona. Su idea básica debe ser llegar vivos a Stamford Bridge, un campo sin la historia de otros, pero con unas estadísticas en los últimos tiempos que meten miedo en cualquier visitante. Ganar en el Bridge está al alcance de pocos, parece casi una quimera, sobre todo por el ritmo y la intensidad que tienen los partidos allí.

LOS HOMBRES DE GUUS

El holandés “Errante” se ha encontrado con un problema tras la durísima eliminatoria de cuartos de final contra el Liverpool, un problema de índole importante. Ashley Cole está sancionado para el partido del Nou Camp, lo que llena de dudas cual será la opción elegida para formar el cuarteto defensivo, más aún cuando la baja se produce en el lateral zurdo.

Cech estará en portería. A pesar de su bajada de rendimiento bajo palos, sobre todo mostrando dudas en las  salidas, su presencia es capital en este equipo  a través de su dominio del juego de pies y sus lanzamientos a Drogba. Los dos jugadores que parecen fijos en defensa son el capitán Terry y el esperanzador Branislav Ivanovic. El conocimiento del jugador por parte de Hiddink tras su paso por la liga rusa le ha catapultado a la titularidad. Junto a ellos podría apostarse por Bosingwa y Alex, con serias dudas en quien jugara en cada lateral, formando Terry y Alex como centrales. Aquí apostamos por Ivanovic por derecha y Bosingwa por izquierda, aunque puede haber perfectamente permuta entre ambos.

Por delante de la línea defensiva todo parece claro, el triángulo de mediocampo tiene visos de ser el formado por tres portentos físicos, Essien- Ballack-Lampard. Desde la llegada de Hiddink se ha producido una inversión del triángulo de mediocentros, de un pivote más dos interiores,  se pasa a doble pivote (Essien- Ballack) más un mediapunta( Lampard). Esto ocurre con marcador favorable, que no tiene porque ser a favor, mientras que cuando las habas se cuecen y se tuerce la situación Ballack se sitúa en línea a Franky Junior, formando Essien por detrás, en el archiconocido 4-3-3 de este equipo.

Malouda y Salomón Kalou parten desde bandas, aunque su juego no es el de extremos al uso, con la variante de Anelka por Kalou bien como extremo o como doble 9 con Didier Drogba cerrando el terceto de ataque como referencia, posiblemente el jugador franquicia de este Chelsea, con el permiso de Lampard.

EN EL CONTROL, LAS BASES OFENSIVAS ESTÁN MUY MARCADAS

Este Chelsea no brilla, no exhibe un gran juego de posición, no termina de encontrar profundidad en la posesión del balón. Abunda la circulación horizontal y los pases al pie, sin espacios se ahogan. Necesitan campo para respirar, metros para correr, sobre todo destacan cuando el ritmo es alto y el partido acaba en un ida y vuelta con poco control. Sus extremos, Kalou y Malouda necesitan campo, sin espacios y en terreno rival su desborde se produce a través del cambio de rimo porque no tienen un elevado número de recursos  para el desborde. Junto a ellos, Drogba muestra su zancada y su juego al espacio al contragolpe, sobre todo partiendo desde el lado opuesto al que se desarrolla la jugada.

En esas circunstancias, en posesión del esférico y con rival replegado, todo desequilibrio parte de la visión de Lampard con algún pase genial o de la conducción poderosa de Essien que sobrepasa líneas por su potencia. El juego acaba en embudo con la tendencia de los extremos a jugar por dentro o con un pase en profundidad buscando la diagonal a portería y al espacio de estos. 

Pero ahí entran en juego las armas fundamentales de este equipo, Drogba se erige en referencia absoluta, en el desatascador. Se le busca una y otra vez, desde Cech en la salida del juego, desde los centrales o desde los mediocentros. Para su prolongación Malouda y Kalou atacan la espalda de la defensa entrando entre central y lateral de cada lado y Lampard espera de cara a portería o busca la prolongación por el centro. Desde su posición de mediapunta aumenta su rendimiento goleador, pisa más el área y se convierte en una amenaza siempre latente. La autoestima es muy elevada en este juego y sólo es necesario que Drogba gane alguna para generar peligro.

Este Chelsea busca mucho el contacto físico para provocar faltas, donde tienen un gran potencial en los lanzadores. No sólo las faltas, cualquier córner o incluso saque de banda en las cercanías del área rival-con Ivanovic con lanzador de mucha potencia- supone una posibilidad de ocasión de gol. Juego directo a Drogba, más balón parado, mientras que el partido no se rompe, esos son los argumentos ofensivos principales.

El dominio de la estrategia es brutal. En lanzamientos directos tienen 4 opciones, Lampard la preferencial, más Ballack o Drogba como alternativas y el obús de Alex desde la media distancia. Para el balón parado lateral, las opciones son dos, a pierna cambiada de manera habitual. Lampard lanza todo, córners y faltas laterales desde la izquierda, y Malouda hace lo propio desde la derecha, buscando que la pelota se cierre. Para rematar un elenco de cabeceadores de todas las nacionalidades, Ballack generalmente ataca el primer parlo, Drogba el segundo, mientras que Ivanovic, Terry y Alex buscan zonas centrales. Especial atención a Terry bien como rematador principal o como pantalla para un compañero y también a los lanzamientos al segundo palo para buscar prolongación y no remate directo.

Las dificultades para llevar la iniciativa del juego junto al potencial del adversario invitan a pensar en un Chelsea defensivo, replegado y dando la iniciativa al Barcelona, tratando de intimidar a la contra y sobre todo a través del balón parado.

OPCIONES PARA EL RIVAL

El actual Chelsea no es un equipo tan rocoso defensivamente como el de  la época de Mourinho, encaja goles y no parece rehusar del todo al intercambio de golpes, aunque este escenario quizá sea el que veamos en el Bridge. Alternan la presión en campo rival con el repliegue en campo propio. En repliegue Lampard podría tapar al mediocentro del Barça, Touré, deshabilitando la salida del juego por el marfileño, desde su posición de mediapunta, aunque tampoco es descartable que en defensa se acueste un poco en banda izquierda para cerrar el triángulo ofensivo del Barça. Malouda y Kalou bajan hasta posiciones cercanas al área y es altamente probable que veamos a muchos jugadores del Chelsea por detrás del balón.

Sin embargo no suelen manejar una distancia de líneas correcta, o son muy amplias-cuando buscan presión-  o muy cortas cuando repliegan. Viven del físico para tapar un poco esa deficiencia. Presionan con líneas separadas pero corren muy rápido para colocarse detrás del balón y muy cerca del área. No les avergüenza meter 7 jugadores en área y a Essien ubicado como tercer central. Ese problema en el manejo de las líneas les puede causar problemas frente a la calidad en la circulación del balón del Barcelona. Ver a este Chelsea es tener la certeza de que el rival tendrá ocasiones.

 Una circunstancia que puede ser muy positiva para el Barcelona es dónde se sitúa la línea de retaguardia. Si hay espacios a su espalda, la velocidad de Eto´o  frente a Terry y Alex puede marcar mucho las diferencias. Esto invita en gran parte a pensar en un Chelsea que juega en fases del partido presionando arriba y con la defensa  adelantada llevando a cabo una táctica contraria, más basada en no permitir demasiados espacios a su espalda y cercano a Peter Cech.

Quizá veamos un Chelsea de dos caras en esta eliminatoria, poco osado en el Nou Camp, buscando destruir-con mucha falta táctica- y bajando el ritmo del partido, mientras que en el Bridge juegue en fases más desatado, en el escenario donde mejor y más cómodo se encuentra. Un escenario donde la intensidad, la anarquía y el físico predominan sobre el control y la calidad técnica. Mientras que el Barcelona suele manejar una única hoja de ruta, posesión y control del juego, el Chelsea tiene capacidad para mostrar esas dos caras, siendo más versátil aunque menos brillante.

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