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Baviera, la región de las dudas.

Lunes, 21 de Septiembre de 2009

 

No se puede decir que el arranque del Bayern de Van Gaal en esta temporada haya sido brillante, ni por resultados ni por juego. La situación empieza a reconducirse desde el punto de vista estadístico pero el conjunto bávaro sigue levantando sospechas. Los resultados llegan, aunque lo hacen cuando los partidos languidecen, en los tramos finales de los mismos, señal inequívoca de problemas para encauzar la dinámica de los partidos desde el pitido inicial. Mi sensación es que la capa de maquillaje dada al final de los choques al marcador permite esconder defectos importantes en el gigante de Munich, que siguen estando ahí y que Lou deberá ir corrigiendo. De momento estaba en su mano salvar el match ball que suponían las tres  primeras jornadas del campeonato con dos empates y una derrota. Y parece que ha encontrado la bombona de oxígeno necesaria, pese a tener varios frentes abiertos dentro de su plantilla.

PROBLEMAS DEFENSIVOS EVIDENTES

Louis no olvida los desplantes y penaliza los errores individuales, es un sargento de hierro que crea ejércitos donde los sistemas suelen estar por encima de las individualidades. Y en este arranque de campeonato no parece que la estabilidad sea lo suficientemente clara como para poder desarrollar sus ideas. La situación Ribery tiende a encauzarse, aunque el francés-estandarte dentro de un  equipo plano en el juego posicional- todavía sigue siendo utilizado por Van Gaal como revulsivo.

 La profundidad de su plantilla-en relación calidad/cantidad- en el plano defensivo no es elevada, lo que unido a los errores individuales-en especial de sus laterales- le puede también pasar factura ante el peaje que hace pagar a sus jugadores por sus fallos. Pranjic no termina de entender su condición de lateral zurdo en un equipo expuesto-y por ello fue castigado con la sustitución ante el error cometido en el gol encajado ante el Núremberg la última jornada- y Lahm no muestra la contundencia necesaria cuando el conjunto se ve contragolpeado. Mirando al banquillo las alternativas para cerrar los flancos- el gran boquete que muestra el equipo bávaro desde el punto de vista defensivo- no son muy fiables, un Lell que en las últimas temporadas fue un coladero permanente y un Braafheid por formar al que se le puede atragantar el paso de un modesto Twente a un todo poderos Bayern, junto a un Gorlizt que de momento no parece tener opciones.

A los problemas en los pasillos exteriores debemos unirle la velocidad reducida de la pareja de centrales actuales, Van Buyten y el joven Badstuber, que dejan al equipo muniqués como muy vulnerable a las transiciones rivales. Pero los problemas no sólo aparecen en el plano defensivo. En este arranque de temporada el nuevo Bayern de Van Gaal muestra un aspecto aún más preocupante, sólo ha sido capaz de irse en ventaja al descanso en uno de los siete partidos oficiales-quitando los de Copa alemana- que ha disputado hasta ahora.

BAJO NIVEL EN ESTÁTICO, DEMOLEDOR CONTRAGOLPE

Esas son las dos caras de este equipo, bajísimo ritmo en el juego posicional ante rivales replegados y explosión de velocidad en la transición de ataque. Comenzó Lou utilizando un 4-4-2 con resultados funestos en las tres primeras jornadas que hacían pender la guillotina sobre su cabeza. La solución parecía evidente, reconducir la situación Ribery-que seguía su juego “me voy/me quedo”-   para sacar al equipo del atolladero, pero Van Gaal es hombre de principios y muere por ellos. Ante la situación comprometida, prefirió seguir relegando a Ribery a un papel menor dentro del equipo por sus movimientos y acometer un cambio de sistema. Pasó al 4-3-3 y a partir de ahí han llegado 4 victorias consecutivas en las cuales emerge una figura beneficiada por ese cambio de posicionamiento y que supone el aspecto más positivo del arranque de campeonato.

Thomas Müeller se ha convertido en el referente goleador, un chico de la cantera que se postula a la revelación del año por su capacidad para jugar detrás del punta y encontrar las zonas de remate que originan los movimientos del 9. Junto a él, Louis parece haber convencido al individualista Robben para jugar con los compañeros y que se presenta como la única solución de desequilibrio en un equipo tremendamente plano en posesión de balón.

El tridente de mediocampistas tiene poca clarividencia en la circulación de balón, Tymoushchuk es un pivote defensivo de mucho nivel pero no deja de ser solamente aseado en la construcción, Schweinsteiger no participa en la construcción y es un jugador difícil de encajar, destaca por su conducción y disparo lejano, además de por su calidad en los centros laterales, pero le cuesta crear y cada vez está más lejos de convertirse en aquella realidad que apuntaba en sus comienzos y la sensación en estos encuentros finales- Thomas Müeller- destaca por jugar muy cerca del área, encontrando espacios entre líneas y llegando a posiciones de remate pero tampoco tiene una gran capacidad para distribuir el juego con soltura.  Las otras alternativas son Sosa, quizás el más aseado de todos, y los interiores llegadores de mucho recorrido y presencia en ambos campos, agresivos en la recuperación y buen disparo- Altintop y Van Bommel-.

Ante esta situación aparecen los fantasmas del pasado, la creación del juego recae en los centrales, como en la época Magath donde el equipo ganó dos Bundesligas pero se alejó de los grandes en Europa. Van Buyten se emerge como el organizador desde la línea defensiva, es el que tiene que llevar el peso constructivo del equipo y se convierte en el jugador más clarividente en surtir de juego ofensivo al equipo. Los problemas aparecen cuando los rivales cierran la salida del equipo por el central belga, el equipo se atasca y la única solución es Robben. Eso lleva a que las dificultades para encauzar los partidos en las primeras partes sean patentes y que el equipo obtenga los resultados cuando toca arrebato en la última media hora de encuentro, generalmente con Ribery en el campo. En estas el equipo bávaro busca mucho juego interior, las diagonales hacia dentro  del francés y de Robben se suceden y el balón parado se convierte en la mejor alternativa para sacar resultados.

Bajo estos condicionantes brillar en Europa y ser alternativa para el título a la Champions parece a día de hoy una quimera. Debe Van Gaal crear un equipo fuerte en el aspecto defensivo, con una fortaleza que a día de hoy se atisba escasa, para que el demoledor contragolpe que ya vimos frente al Wolfsburgo convierta a este Bayern en un rival a tener en consideración. Ribery crecerá con el equipo en el transcurso del campeonato si Lou lo coloca como titular-algo evidente ante el amaine que se ha producido en esa tormenta- y será el jugador a agarrarse junto a un Robben-que de momento está siendo muy exigido en minutos, con el problema que eso conlleva desde el punto de vista físico-y la capacidad resolutiva de sus puntas.

Se presentan dos citas para calibrar si la mejoría en resultados se consolida o sólo fue un espejismo. El Hamburgo-líder de la Bundesliga en un gran arranque de campeonato- y una Juventus solvente en el arranque de la Serie A pero necesitada de puntos tras el empate contra el Burdeos en la primera jornada  de la Champions esperan a un Bayern que vive una semana crucial de cara a estabilizar la complicada situación que vivió en el arranque de campeonato.

Y poco después espera un Girondins valiente y que se postula a gran candidato en la Ligue 1 más competitiva de los últimos años  y como alternativa sería en la Champions como poco a hacerlo pasar mal tanto a Bayern como Juventus.

Hay que mirar a la Baviera para ver en este mes de competición si este Bayern será o no competitivo en la Champions, de momento las dudas nos asaltan.